A menos de cinco meses de que inicie la Copa Mundial de la FIFA 2026, que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá, una decisión política del gobierno estadounidense ha encendido la polémica y podría tener ecos en la planificación del torneo más importante del futbol mundial.
La administración del presidente Donald Trump anunció la suspensión indefinida del procesamiento de visas de inmigrante para ciudadanos de 75 países, entre ellos algunas naciones clasificadas al Mundial, como Brasil, Colombia, Uruguay, Marruecos o Senegal. Aunque esta medida no afecta visas de turista ni el programa FIFA Pass, sí ha sido interpretada por expertos como un golpe político que podría complicar la asistencia de aficionados y delegaciones a la Copa del Mundo.
¿Qué implica esta decisión?
- La medida, que entrará en vigor el 21 de enero, suspende la emisión de visas de inmigrante para quienes buscan residencia permanente, pero no para visas temporales o de turismo, que son las que usarían los visitantes, aficionados y personal deportivo durante el Mundial.
- A pesar de esto, los ajustes migratorios han generado preocupación entre federaciones, clubes y aficionados, debido a que algunos países con selecciones clasificadas están incluidos en la lista de 75.
- La FIFA ha reiterado que el programa FIFA Pass, que facilita la tramitación de citas en embajadas y consulados para quienes ya tienen boletos, no será afectado por estas nuevas restricciones.
Mientras el organismo rector del futbol busca minimizar posibles complicaciones, líderes y aficionados han expresado inquietudes sobre cómo decisiones políticas podrían enturbiar la experiencia de un evento internacional de tal magnitud. El debate sobre la relación entre políticas migratorias y eventos deportivos globales ha cobrado fuerza en redes y medios especializados.
El Mundial 2026 comenzará el 11 de junio y promete ser el más grande en la historia, con 48 selecciones participantes, estadios icónicos y millones de aficionados en Norteamérica. Sin embargo, la cercanía de este tipo de decisiones políticas pone en alerta a la comunidad futbolera internacional, que espera una fiesta deportiva sin obstáculos de último minuto.
