El ambiente hacia la Copa del Mundo 2026 que se disputará del 11 de junio al 19 de julio en Estados Unidos, México y Canadá ha tomado un giro inesperado luego de que el expresidente de la FIFA, Joseph “Sepp” Blatter, se sumará a un creciente llamado internacional para que los aficionados boicoteen los partidos programados en territorio estadounidense.
A través de una publicación en la plataforma X, Blatter respaldó la postura de Mark Pieth, abogado suizo y experto en anticorrupción, quien sugirió que los aficionados deberían evitar viajar a los encuentros en Estados Unidos y mejor seguir la competencia por televisión.
El argumento central que han planteado quienes apoyan el boicot se basa en preocupaciones sobre la idoneidad del país norteamericano como sede, citando aspectos políticos y de seguridad que, a su juicio, podrían afectar la experiencia de los seguidores.
Aunque Blatter ya no ocupa ningún cargo oficial en la FIFA renunció a la presidencia en 2015, su respaldo al llamado al boicot ha encendido el debate entre aficionados y expertos, justo a pocos meses de que comience uno de los eventos deportivos más grandes del planeta.
Hasta ahora, la FIFA no ha emitido una postura pública sobre estas declaraciones ni sobre el potencial impacto que podrían tener en la asistencia y el ambiente del Mundial.