A sus 16 años, Evelyn Dayali tiene una meta clara: convertirse en futbolista profesional y escuchar su nombre en un estadio repleto. Su primer objetivo es vestir la camiseta de las Centellas del Necaxa y, más adelante, defender los colores de las Chivas Rayadas del Guadalajara. Sin embargo, su historia comenzó lejos de los reflectores, en una cancha de la Casa del Adolescente del Sipinna, donde encontró no solo un espacio para entrenar, sino un lugar para descubrir su verdadera pasión.
Hace tres años llegó con emociones contenidas y una idea firme. Hoy entiende que el futbol es más que un deporte: es una vía para liberar el estrés y transformar la presión en energía positiva. Bajo la guía de la entrenadora Mariana Ramos, Evelyn ha forjado disciplina y constancia, participando en torneos como la Liga Marista, los Interprepas y los Inter DGTIS, además de acudir a visorías que la acercan a su sueño. Cada entrenamiento representa un paso más hacia el objetivo que visualiza con determinación.
Pero su historia no solo se escribe en la cancha. Evelyn también se prepara académicamente como técnica en Mantenimiento Industrial en el CBTIS #195, convencida de que la educación es clave para sostener cualquier logro. La Casa del Adolescente del Sipinna estatal, ubicada en el parque El Cedazo, se consolida así como un semillero de talento y oportunidades para jóvenes que buscan convertir sus aspiraciones en realidades. “Si tienen un sueño, den todo para lograrlo”, afirma Evelyn, segura de que el esfuerzo siempre vale la pena.