Lo dicho nunca es un hecho ni aunque lo diga una autoridad, así es la política y más en el marco de la Batalla por la Sucesión.
Hay una escena que se repite en la política mexicana con la puntualidad de un ritual: cada vez que una autoridad electoral intenta ensanchar, aunque sea un centímetro, el espacio real de participación de las mujeres, aparece un batallón de partidos —de todos los colores— dispuesto a litigar hasta el último recurso para frenarlo. Esta semana le tocó el turno a Aguascalientes, y la lección que deja es incómoda para quienes se llenan la boca hablando de paridad en cada spot de campaña.
El Tribunal Electoral del Estado revocó, por unanimidad, la medida afirmativa que el IEE había diseñado para reservar a mujeres la candidatura a las alcaldías de Asientos, Calvillo, Cosío, El Llano, Jesús María y Rincón de Romos. El argumento técnico es que la autoridad administrativa se excedió en sus facultades reglamentarias y que una reserva “uniforme” no toma en cuenta la competitividad real de cada partido en cada municipio. Puede que jurídicamente tengan razón los magistrados. Pero vale la pena preguntarse quién empujó ese litigio: seis partidos políticos, dos alcaldes en funciones y un grupo que se ostenta como ciudadano. Es decir, la maquinaria completa del poder actual movilizándose para tumbar una regla que, en el papel, buscaba abrirle la puerta a más mujeres.
¿De verdad no hay mujeres capaces de encabezar una candidatura en Asientos, Rincón de Romos, y Cosío? ¿De verdad la competitividad electoral depende tan frágilmente del género de quien encabeza la boleta que amerita ir hasta el tribunal para evitarlo? O la pregunta más incómoda: ¿no será que la paridad estorba precisamente cuando toca repartir el pastel entre los cuadros masculinos que ya traen el músculo, la cartera y la relación construida con el gobernador en turno?
El Tribunal fue cuidadoso —y hay que reconocerlo— en aclarar que su resolución no es un retroceso en los derechos político-electorales de las mujeres, sino una corrección de forma: toda acción afirmativa debe sustentarse en idoneidad, necesidad y proporcionalidad, no en una plantilla aplicada por igual a seis municipios con realidades políticas distintas. La sugerencia de trabajar con bloques de competitividad, en teoría, es más sofisticada que una reserva pareja. El problema no es la técnica jurídica; el problema es la intención política que hay detrás de quienes impulsaron el recurso.
Porque aquí está la deuda histórica que los partidos en Aguascalientes —y en México, en general— siguen sin saldar: la paridad que han aceptado durante años no ha sido una convicción, ha sido una obligación constitucional que cumplen a regañadientes, buscando siempre la rendija legal para minimizar su alcance real. Postulan mujeres donde “toca”, casi nunca donde se gana con comodidad; las colocan en suplencias, en regidurías, en municipios que ya traían perdidos, y cuando una autoridad intenta cerrar esa rendija, corren al tribunal a defender su “autodeterminación” como institutos políticos. Es la paridad de membrete, no la paridad cualitativa que tanto repiten en sus documentos básicos.
Ahora, con el balón de vuelta en la cancha del IEE, viene la parte que de verdad importa: ver cómo se ajustan las candidaturas en estos seis municipios. Si el Consejo General logra construir una medida afirmativa proporcional que efectivamente eleve la competitividad de las mujeres —y no solo simule cumplir con el mandato del tribunal— sabremos que hay voluntad institucional genuina. Y si los partidos, una vez resuelto el entuerto jurídico, terminan postulando en automático a los mismos operadores masculinos de siempre en los municipios más disputados, quedará claro quién realmente se toma en serio la participación ciudadana con enfoque de género y quién solo la usa como discurso de ocasión.
El proceso 2026-2027 apenas comienza y ya deja una radiografía claras: la paridad en Aguascalientes sigue siendo un terreno de disputa, no un piso ya ganado. Habrá que estar atentos a las próximas resoluciones del IEE y, sobre todo, a las listas de candidaturas que cada partido presente en esos seis municipios. Ahí, y no en los comunicados de prensa, se verá quién de verdad cree en la paridad y quién solo la tolera cuando no le cuesta el poder.
Al tiempo… y a su opinión

