Sin argumentos se ha quedado la oposición al proyecto que encabeza Leonardo Montañez. Y no es una frase gastada de columnista en busca de titular: es una constatación que los hechos han ido tejiendo, capítulo tras capítulo, hasta dejar en evidencia que la crítica fácil tiene fecha de caducidad cuando la realidad la desmiente.
El primer capítulo lo escribió el agua. Cuando el Ayuntamiento decidió no prorrogar la concesión a Veolia y apostar por el Modelo Integral de Aguas de Aguascalientes (MIAA), el coro de escépticos auguró desabasto, colapso administrativo y un experimento ciudadanizado condenado al fracaso. Lo que ha ocurrido es distinto: hoy, con MIAA operando el servicio, no se extraña a la trasnacional francesa. Y más importante todavía, quienes desafortunadamente enfrentan cortes o fallas en el suministro han encontrado algo que antes no existía: un rostro cercano, un organismo que responde de primera mano, sin la distancia burocrática de una concesionaria extranjera que veía el agua de Aguascalientes como una línea más en su balance global. La proximidad como política pública. Ese fue el argumento de la oposición convertido en su propia contradicción.
El segundo capítulo se llama Next Energy. Y aquí la historia adquiere un tono todavía más severo, porque no se trata solo de un modelo administrativo que no funcionó como lo esperado, sino de una alerta que esta columna advirtió con insistencia cuando pocos querían escucharla. Y hoy, Eugenio Javier Maíz Domene, dueño de la empresa, permanece recluido desde enero de 2026 en el Centro de Reinserción Social de Aguascalientes, enfrentando un proceso penal por fraude derivado de un contrato fotovoltaico firmado en 2019, cuyo monto escaló de forma escandalosa hasta comprometer miles de millones de pesos del erario municipal por un servicio que, según la evidencia documental, nunca se prestó cabalmente. A la par, la Fiscalía le acumula acusaciones por cohecho y amenazas contra elementos de seguridad. El empresario que prometía modernización energética terminó siendo el símbolo de todo lo que estaba mal en la contratación pública de largo plazo, y hoy está en una prisión del estado.
Y ahora, el capítulo se cierra con una decisión que era, a estas alturas, casi obligada: el Cabildo aprobó la terminación anticipada del contrato de alumbrado público con MD Iluminación Nacional, empresa también ligada a Maíz Domene, que administraba el proyecto de modernización lumínica firmado en 2020 y que debía extenderse hasta 2030. Con 13 votos a favor, la voz del presidente municipal Leonardo Montañez fue clara: ya no se requieren sus servicios, porque el Ayuntamiento ya cuenta con la infraestructura necesaria para operar el sistema por cuenta propia. Ni Veolia, ni Next Energy, ni ahora MD Iluminación. Tres capítulos, un mismo desenlace: la ciudad recuperando el control de sus propios servicios.
Tiene sentido que sea esta columna, de las primeras en hablar del caso Next Energy y las luminarias desde el primer día, la que hoy lo señale con la misma franqueza con la que entonces alertó del riesgo. No hay contradicción en reconocer un acierto cuando antes se documentó un abuso; al contrario, es la prueba de que el criterio no se dobla según convenga, sino que se ejerce con la misma vara siempre.
Lo que suceda una vez que la PGR hable sobre su investigación del Next Energy —si es que hay una— es una historia que seguramente estará en esta columna. Mientras tanto, al corte de hoy, la oposición de todos los partidos, incluso Movimiento Ciudadano, al proyecto que encabeza Leonardo Montañez rumbo a la gubernatura en 2027 no ha encontrado nuevas ideas, y sigue, una y otra vez, repitiendo el discurso de Arturo Ávila de hace más de siete años, cuando este soñaba con la alcaldía de Aguascalientes y que perdió por una mayoría considerable.
Lo que sí queda en entredicho es la estrategia de buena parte de los equipos de campaña rumbo a 2027. Construir una narrativa opositora sobre contratos que hoy se cancelan por corruptos, o sobre modelos que hoy funcionan mejor que la concesión que sustituyeron, es edificar sobre arena. Más les valdría a los pre aspirantes —de todos los colores— invertir su energía en propuestas propositivas, en proyectos propios que resistan el paso del tiempo, que seguir señalando con el dedo hacia asuntos que la realidad está en la página de transparencia del mismo gobierno.
No soy militante ni político, solo escribo historias, pero los hechos hablan solos. Al tiempo… y a su opinión.