A casi un año de que arranque formalmente el proceso electoral 2027, la firma Massive Caller, dio a conocer su más reciente medición de intención de voto para la alcaldía de Aguascalientes, levantada al 31 de julio y buenas para alimentar el debate en la Batalla por la Sucesión. Ojo, son solo 600 encuestas y un margen de error de +/- 4.3%, pero se retrata un momento: funciona como banderazo de salida de la contienda por la capital, el punto donde los partidos dejan de especular sobre nombres y empiezan a medirse contra el cronómetro real de la sucesión.
Los números duros son conocidos y, hasta cierto punto, previsibles: el PAN se mantiene al frente con 47.7% de la preferencia partidista, MORENA le sigue con 28.7%, y el resto de las fuerzas —Movimiento Ciudadano con 4.5%, PRI con 3.9%, Verde con 1.6% y PT con apenas 0.3%— se disputan un terreno marginal. El 13.3% que aún no decide es, como en toda encuesta temprana, el verdadero campo de batalla de los próximos meses.
Pero lo interesante de esta medición no está en el marcador partidista, sino en lo que revela sobre los propios aspirantes. Entre los panistas, Alma Hilda Medina Macías encabeza las preferencias internas con 21.6%, seguida por José Juan Sánchez Barba (12.0%), Mónica Becerra Moreno (10.0%) y Enrique García López “Galo” (9.2%). Sin embargo, el dato que debería inquietar más al blanquiazul no es quién va arriba, sino que una cuarta parte del electorado azul —25.2%— todavía no decide por quién inclinarse. Para el partido en el poder municipal, no tener un nombre claramente consolidado a esta altura del proceso es, cuando menos, una señal de alerta.
Del lado de MORENA, Aldo Ruiz lidera con 25.7%, por encima de Martha Cecilia Márquez Alvarado (18.4%), aunque el 22.8% de indecisión dentro de su propia base sugiere que la marca guinda, pese a capturar casi tres de cada diez votos a nivel partidista, sigue sin encontrar un rostro que la represente con contundencia en la capital.
En el PRI, la fragmentación es notoria: Tagosam Salazar (22.2%), Kendor Macías (20.0%) y Leslie Atilano (15.6%) se reparten un electorado que de por sí es reducido, mientras que en Movimiento Ciudadano, Anayeli Muñoz (20.8%) y Karla Espinoza (17.7%) encabezan una lista donde el 31.5% de “otro” delata más un problema de identidad de marca que de talento disponible.
Más allá de los colores y las siglas, lo que enfrentan por igual los aspirantes del PAN, MORENA, PRI y MC es un desafío compartido de fondo: convencer a los capitalinos de que en Aguascalientes sí existen cuadros con la capacidad técnica y política para resolver las problemáticas cotidianas de la ciudad. No basta con ganar una interna partidista; hay que ganarse la confianza de un electorado que ha visto pasar administraciones y que exige resultados, no solo promesas de campaña.
Ese desafío tiene, además, dos componentes muy concretos. El primero es la continuidad: dar seguimiento puntual a los proyectos prioritarios para los capitalinos, esos que trascienden colores partidistas porque impactan la vida diaria —movilidad, infraestructura, servicios públicos— y que no pueden quedar suspendidos en el limbo de una transición de gobierno. El segundo, y quizás el más delicado, es no estropear los pilares que forman parte de la identidad hidrocálida: la seguridad y la limpieza son, guste o no a la clase política, los dos activos más valiosos que tiene hoy la capital de Aguascalientes frente al resto del país. Cualquier candidato, sin importar su partido, que llegue a comprometer esos pilares por inexperiencia, populismo o cálculo electoral, le hará un daño que tomará años revertir.
La encuesta de Massive Caller no define ganadores; apenas ordena el terreno de juego. Pero sí deja claro que la verdadera batalla por la sucesión en la capital no se va a librar únicamente en las urnas de junio de 2027, sino en la capacidad de cada aspirante para demostrar, desde ahora, que está a la altura de administrar —y no de arriesgar— lo que Aguascalientes ya construyó.
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