A Opinión del 25/8/25
El Tercer Anillo se hunde en un círculo vicioso: se invierte en repararlo, pero trailers lo destruyen cada día.

Tercer Anillo: una autopista de irresponsabilidad
El Tercer Anillo de Aguascalientes, que debería ser una vía pensada para la movilidad urbana, se ha convertido en un libramiento de facto para trailers de todo tipo, incluyendo doble remolque y unidades que transportan materiales químicos altamente peligrosos. Este fenómeno, que a simple vista parece cotidiano, en realidad es una bomba de tiempo que pone en riesgo a miles de familias que utilizan diariamente esta arteria.
No hay ciudad que soporte semejante carga de transporte pesado circulando en vialidades diseñadas para automóviles y transporte público. El asfalto se resquebraja, los baches se multiplican y los hundimientos son cada vez más notorios. Pero lo más grave no es la infraestructura que se daña: es la seguridad de quienes deben compartir el camino con monstruos de 40 toneladas que no deberían estar ahí.
De nada sirve que se inviertan millones de pesos en la rehabilitación de Tercer Anillo si se continúa permitiendo la circulación de trailers. El problema se vuelve aún más complejo porque, con cada temporada de lluvias, el pavimento se debilita y el daño se multiplica. Es un círculo vicioso: se arregla con dinero público, y luego, con la complacencia de las autoridades, se vuelve a destruir bajo las llantas de los mismos camiones de carga pesada.
La presencia de estos trailers es la evidencia más clara de la mala planeación en torno al libramiento carretero. Se invirtieron millones en su construcción con la promesa de liberar a la ciudad del transporte de carga, y hoy resulta que los camiones lo evitan —ya sea por falta de control, deficiencias en la operación o porque simplemente resulta más cómodo y barato invadir el Tercer Anillo. El resultado: una obra inútil y una planeación fallida que ahora todos pagamos.
Lo más preocupante es la incapacidad de los municipios afectados para poner orden. Ni los operativos esporádicos ni las tímidas restricciones han servido de nada. No hay sanciones ejemplares, no hay vigilancia constante y, en consecuencia, los traileros circulan con total impunidad, como si el Tercer Anillo fuera una extensión de la carretera Panamericana.
Urge que este tema se coloque en la agenda pública antes de que ocurra una tragedia. El riesgo de un accidente mayor, con sustancias químicas derramadas en plena zona urbana, no es una exageración: es un escenario real y posible. La solución no puede esperar más. Se requiere coordinación inmediata entre los tres niveles de gobierno, sanciones severas y, sobre todo, una estrategia que priorice la seguridad de los ciudadanos sobre la comodidad de las empresas transportistas.
Seguir permitiendo trailers en el Tercer Anillo no solo es un error: es un acto de irresponsabilidad que nos está afectando a los ciudadanos.
Foto: El Sol del Centro