La presencia creciente de tiendas de origen chino en el centro histórico de Aguascalientes comienza a transformar de manera profunda la dinámica comercial de la ciudad. Lo que para algunos consumidores representa precios bajos y variedad inmediata, para los comerciantes tradicionales se ha convertido en un desafío que pone a prueba su permanencia en un entorno económico cada vez más competido.
Durante los últimos años —pero con mayor intensidad en 2025—, locales administrados por inversionistas asiáticos han ocupado espacios estratégicos en la zona centro, instalándose en grandes inmuebles y ofreciendo una amplia gama de productos que va desde artículos para el hogar hasta accesorios personales. Este fenómeno no es exclusivo de Aguascalientes, pero en la ciudad ha tenido un impacto visible en el flujo de compradores y en las ventas de negocios con décadas de historia.
De acuerdo con comerciantes del Pasaje Arteaga, uno de los corredores comerciales más emblemáticos del centro, el modelo bajo el cual operan estas tiendas les permite establecerse con rapidez. En muchos casos, los arrendamientos se cubren por adelantado por periodos largos, lo que facilita ocupar locales amplios y asegurar una presencia inmediata en zonas de alta afluencia.
Jaime Hernando Olvera Ramos, representante del Pasaje Arteaga, explicó que aunque estos negocios no compiten directamente con todos los giros —como el de la ropa especializada— sí influyen de manera indirecta en el comportamiento del consumidor. “La gente entra, compara precios y muchas veces prioriza el costo sobre la durabilidad del producto”, señaló.
Esta lógica de consumo, basada en el precio y la inmediatez, ha obligado a los comerciantes locales a replantear sus estrategias, aun cuando consideran que gran parte de los artículos importados son de calidad limitada y de corta vida útil.

Presión sobre el comercio tradicional
El impacto no solo se refleja en la competencia directa, sino también en el entorno general de ventas. La llegada masiva de productos de bajo costo ha modificado las expectativas de los clientes, quienes cada vez son menos tolerantes a precios más altos, incluso cuando estos se justifican por calidad, garantía o producción nacional.
A este escenario se suma un año particularmente complicado para el comercio local. Según Olvera Ramos, 2025 ha sido irregular, con semanas de bajas ventas y un comportamiento del mercado difícil de prever. Aunque la temporada decembrina suele representar un respiro para los negocios, el incremento en las ventas rara vez se traduce en ganancias reales. “Lo que se vende en diciembre apenas alcanza para equilibrar las cuentas del año”, reconoció.
Además de las tiendas físicas, los comerciantes enfrentan la competencia de plataformas de venta en línea de origen asiático, como Shein o Temu, que han ganado terreno entre consumidores jóvenes. No obstante, este fenómeno también abre una ventana de oportunidad para los negocios locales.
Especialistas y líderes comerciales coinciden en que la digitalización puede convertirse en una herramienta clave para sobrevivir en este nuevo contexto, siempre que se haga de manera profesional. “No se trata solo de subir productos a redes sociales, sino de entender cómo funciona el comercio digital, atender clientes y generar confianza”, apuntó Olvera Ramos.
Lo que ocurre en Aguascalientes forma parte de una tendencia nacional. En distintas ciudades del país, la expansión del comercio chino ha generado debates sobre competencia desleal, cumplimiento fiscal y protección del comercio local, lo que ha impulsado a los empresarios a solicitar una mayor supervisión de las autoridades para garantizar condiciones equitativas, especialmente para quienes cumplen con impuestos, normas laborales y regulaciones sanitarias.
Mientras tanto, en el centro de Aguascalientes, los comerciantes buscan adaptarse sin perder identidad. Algunos apostando por la especialización, otros por el trato personalizado y algunos más por combinar la venta física con canales digitales.

