Aguascalientes vive hoy una paradoja: aunque su mercado laboral muestra señales de dinamismo, una parte importante de su fuerza de trabajo no está construyendo un futuro sólido para su retiro. En el primer trimestre de 2025, más del 40 % de quienes trabajan en el estado lo hacen en la informalidad, sin prestaciones ni seguridad social, lo que significa también sin cotizaciones regulares a una AFORE o al sistema de pensiones formal del país. Esto ocurre en un contexto donde, a nivel nacional, sólo una parte de la población económicamente activa cotiza de forma continua para su retiro y muchos jóvenes no tienen ni siquiera una cuenta de AFORE o no saben cómo funciona este sistema de ahorro que debería garantizarles una vejez digna.
“Los sistemas de pensiones ya no pueden ser como antes, cuando la gente se podía pensionar muy joven y gozar dos o tres pensiones. Tristemente, ya no puede ser así. Tenemos que promover el ahorro y hacer que la gente empiece a cotizar a temprana edad”, reconoce Francisco Javier Araiza Méndez, Secretario General de FEDESA.
La informalidad laboral también tiene consecuencias profundas: si no hay registro formal ante el Instituto Mexicano del Seguro Social, no hay aportaciones obligatorias para el retiro, y por ende, no hay saldo que pueda convertirse en pensión más adelante. En Aguascalientes, esta realidad se traduce en miles de jóvenes que, año con año, se insertan al mercado laboral sin cotizar lo suficiente para alcanzar las semanas necesarias para jubilarse con un ingreso digno.
Además, incluso entre quienes sí tienen una AFORE, existe otro fenómeno preocupante: muchos trabajadores, al enfrentar desempleo o necesidades económicas urgentes, recurren a retirar parte de sus fondos antes de llegar a la edad de retiro, reduciendo así el monto acumulado que podrían tener cuando sean adultos mayores.
Ariza explica que este problema se agrava por el aumento de la esperanza de vida, lo que significa que las personas viven más años después de jubilarse y necesitan recursos mayores para solventar sus gastos. “Este es un problema mundial. La pirámide poblacional cambio por completo y la esperanza de vida aumentó. Se dice que, con los nuevos medicamentos, ya nacieron personas que van a vivir 150 años”, afirma.
La falta de educación financiera también juega un papel importante. Muchas personas desconocen cómo funciona una AFORE, qué significa cotizar regularmente o cómo aportar de manera voluntaria para incrementar el monto que tendrán al retirarse. Este desconocimiento, sumado a la falta de educación financiera y de políticas que incentiven el ahorro para el retiro desde edades tempranas, son factores que contribuyen a que el sueño de una vejez tranquila puede convertirse en una realidad difícil de alcanzar para muchos.

