Hay varias formas de medir el crecimiento de una región. Una de ellas es el Índice de Progreso Social (IPS), un indicador que recuerda que el desarrollo real se compone de algo más profundo: la calidad de vida de las personas. Bajo ese enfoque, Aguascalientes volvió a destacar en el último año, al colocarse como el segundo estado con mayor progreso social del país, con un puntaje de 73.74, sólo por debajo de la Ciudad de México.
Este resultado no sorprende del todo, pero sí revela una paradoja que el estado aún debe resolver: mientras las necesidades básicas están casi resueltas, las oportunidades para desarrollarse plenamente siguen siendo desiguales.
El IPS —elaborado por la iniciativa México ¿Cómo Vamos?— analiza 48 indicadores distribuidos en tres grandes dimensiones. Al revisar el desglose, Aguascalientes se comporta como uno de los estados más equilibrados, hasta que llega al terreno educativo y al acceso a oportunidades.
Servicios básicos, vivienda y calidad ambiental
El mayor logro de Aguascalientes se encuentra en aquello que sostiene la vida cotidiana. En el componente de Necesidades Humanas Básicas, el estado no sólo supera la media nacional, sino que encabeza el ranking con 86.5 puntos. El acceso al agua potable dentro de los hogares alcanza una cobertura del 97.6%, la mayoría de las viviendas tienen paredes firmes (98.4%) y el acceso a la alimentación registra niveles altos, con un 84.8% de cobertura.
La seguridad personal, uno de los indicadores más sensibles del país, también se distingue: Aguascalientes mantiene una tasa de 7.6 homicidios por cada 100 mil habitantes, muy por debajo de otros territorios que enfrentan cifras hasta cinco o seis veces mayores. A ello se suma un componente ambiental en buen estado: la calidad del aire y el uso responsable de recursos ubican al estado con 77.9 puntos, entre los mejores evaluados.
El bienestar no se agota ahí. Con una cobertura del 83.7% en telefonía móvil y 81.4% en internet, la conectividad se ha convertido en una herramienta adicional para la educación y la productividad.
Un progreso que todavía no llega a todos
Sin embargo, cuando el análisis se enfoca en el desarrollo del potencial humano, Aguascalientes cae varios escalones. En la dimensión de Oportunidades, obtiene 63.4 puntos: una posición aceptable en el ranking nacional, pero insuficiente para un estado que aspira a mantenerse en la élite del progreso social.
El punto más débil es el acceso a conocimientos básicos, con una puntuación de apenas 58, colocándolo en la décima posición del país. Aunque la educación primaria tiene una cobertura de 96.3%, la matrícula en educación superior apenas llega al 34.8%. A esto se suma otro desafío estructural: más del 16% de los jóvenes de 15 a 24 años no estudia ni trabaja.
El análisis advierte que el desarrollo económico debe ir acompañado de políticas públicas que garanticen equidad. Para que el progreso social no se estanque, los esfuerzos deben dirigirse a fortalecer la educación superior, ampliar las oportunidades para jóvenes, mejorar la formación técnica y reducir las desigualdades en el acceso a la educación temprana. Asimismo, mantener la calidad de la atención médica y la cobertura de servicios será vital para evitar retrocesos.
Por ahora, las cifras muestran que Aguascalientes ha logrado construir uno de los modelos de bienestar más sólidos del país: viviendas dignas, seguridad comparativamente alta, servicios básicos garantizados y un ambiente favorable lo convierten en referente nacional. La base está puesta, el reto ahora es garantizar que ese progreso llegue a donde aún no ha llegado.

