Amor en tiempos de protesta
Un policía y una manifestante se enamoran en medio de protestas, enfrentan desafíos y luchan juntos por justicia, logrando un final feliz.

Las calles de la ciudad estaban en llamas de pasión y rabia. Las protestas se habían vuelto el pan de cada día, y Sergio, un policía dedicado a su labor, nunca imaginó que su corazón terminaría enredado en el caos.
Rebecca, una joven activista, lideraba las manifestaciones con una fuerza que estremecía a todos. Luchaba por justicia, por los derechos de los olvidados, y no temía enfrentarse a quienes intentaban detenerla. Sergio, en cambio, veía su trabajo como un deber: mantener el orden y evitar que la violencia se saliera de control.
Una tarde, en medio de una protesta que se tornó agresiva, los ojos de Sergio se cruzaron con los de Rebecca. Él la reconoció de inmediato; era la misma mujer que había visto días antes hablando con pasión en las noticias. Pero ese día, ella estaba en peligro. Un grupo de alborotadores se infiltró en la manifestación y comenzaron a lanzar objetos contra la policía. En el caos, Rebecca tropezó y cayó justo cuando una bomba de gas lacrimógeno rodó cerca de ella.
Sergio, sin pensarlo, corrió hacia ella. La levantó del suelo y la llevó a una zona segura. Rebecca, entre toses y lágrimas, lo miró sorprendida.
—¿Por qué me ayudas si eres parte del problema? —susurró con la voz entrecortada.
—Porque no quiero que salgas lastimada —respondió Sergio con sinceridad.
Esa noche, algo cambió entre ellos. Aunque venían de mundos opuestos, el destino los obligó a verse más allá de sus diferencias. En los días siguientes, Sergio comenzó a cuestionar su propia visión del sistema, y Rebecca, a ver que no todos los policías eran sus enemigos.
El drama estalló cuando sus compañeros descubrieron que Sergio había estado hablando con Rebecca en secreto. Lo acusaron de traidor, lo suspendieron y lo pusieron bajo investigación. Al mismo tiempo, los activistas de Rebecca también comenzaron a desconfiar de ella.
—Nosotros no negociamos con ellos —le dijo su mejor amigo—. ¿Cómo puedes confiar en un policía?
Rebecca y Sergio se encontraron en un callejón, lejos de las miradas inquisidoras.
—No sé qué hacer —dijo ella, con lágrimas en los ojos—. No quiero perder lo que creo, pero tampoco quiero perderte a ti.
—Entonces luchemos juntos —respondió Sergio—. No como policía y manifestante, sino como personas que quieren un cambio real.
Juntos, decidieron exponer la corrupción dentro del cuerpo policial y denunciar a los verdaderos responsables de la violencia en las protestas. Con la ayuda de pruebas y testimonios, lograron demostrar que ciertos altos mandos estaban manipulando los enfrentamientos para justificar la represión.
Al final, Sergio fue absuelto y pudo volver a su labor, pero con una visión renovada. Rebecca, por su parte, se convirtió en una activista más influyente, pero ahora con un enfoque en el diálogo y el cambio estructural.
Un año después, en una manifestación pacífica, Sergio y Rebecca se encontraron entre la multitud. Él, sin uniforme, ella con su pancarta. Se sonrieron y, en medio de aplausos y gritos de esperanza, se besaron.
El amor había triunfado sobre el odio.
-Una historia de ficción-