Un padecimiento emocional que hasta hace una década todavía no era considerado común, continúa sorprendiendo en Aguascalientes, tanto por su clara tendencia al alza como por las edades, cada vez más tempranas, en las que está apareciendo entre la población.
Las cifras oficiales revelan que los problemas de ansiedad no son exclusivos de la adultez, sino que están presentes desde la infancia. El Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones reporta que, durante el último año, niñas y niños comenzaron a recibir atención por ansiedad desde los cinco años de edad en el sistema público de salud de Aguascalientes, lo que refleja la necesidad de detectar y atender síntomas emocionales incluso en etapas donde usualmente no se prioriza la salud mental.
A medida que avanzan en edad, los casos atendidos aumentan de manera gradual pero sostenida. Entre los 10 y 14 años, la atención se intensifica notablemente, y el mayor número de consultas por ansiedad se concentra en pacientes de entre 15 y 19 años. Este patrón sugiere que una gran parte de los jóvenes hidrocálidos viven la adolescencia como una etapa de vulnerabilidad emocional, aunque los expertos piden que no se normalice la presencia de estos padecimientos durante la juventud. “La ansiedad en niñas, niños y adolescentes no aparece de un día para otro ni es un asunto pasajero. En consulta vemos que muchos menores llegan cuando los síntomas ya están muy avanzados, porque durante años se normalizaron el miedo constante, la irritabilidad o los problemas de sueño. En Aguascalientes, el principal reto no es sólo atender la ansiedad, sino detectarla a tiempo y dejar de pensar que es algo ‘propio de la edad’”, explicó el psicólogo clínico Luis Fernando Ramírez, especialista en salud mental infantil y adolescente.
El incremento en los padecimientos se da a pesar de que el sistema de salud del estado ha respondido ampliando servicios específicos para atender trastornos emocionales y mentales. A través de la red de atención estatal y municipal, existen unidades con equipos multidisciplinarios que incluyen psicólogos, psiquiatras y especialistas en salud emocional, con atención enfocada tanto en crisis como en intervención terapéutica de largo plazo.
Por ejemplo, la Unidad de Psicoterapia Infantil “Cielo Claro” brinda apoyo especializado a menores de 3 a 15 años, con más de dos décadas de trayectoria en atención emocional para niños y adolescentes. Esta unidad forma parte de la red pública junto con varios centros de salud urbanos que ofrecen servicios de psicología profesional para edades tempranas. Asimismo, el Centro Regional de Desarrollo Infantil y Estimulación Temprana (CEREDI) proporciona atención gratuita y especializada a menores con posibles alteraciones en su desarrollo neurológico y emocional, acumulando decenas de miles de consultas desde su operación.
Pero a pesar de los avances, persisten retos estructurales significativos. A nivel nacional, la disponibilidad de profesionales de salud mental —psiquiatras y psicólogos— en instituciones públicas es insuficiente para cubrir la demanda creciente de atención, algo que repercute directamente en estados como Aguascalientes. La escasez de especialistas en salud mental limita la capacidad de diagnóstico temprano y tratamiento oportuno, especialmente entre la población infantil y adolescente. Además, la falta de programas obligatorios de detección temprana en escuelas y servicios de salud genera que una proporción importante de menores con problemas emocionales no sean detectados hasta que presentan síntomas graves, lo que complica la intervención eficaz y oportuna.
La atención de la ansiedad en Aguascalientes forma parte de un panorama más amplio donde las condiciones mentales, incluyendo la depresión, representan una de las principales razones de consulta en centros públicos. Estudios previos señalan que Aguascalientes se encuentra entre las entidades con mayor demanda de atención psicológica por depresión, una situación que se combina con la atención de ansiedad para conformar la carga predominante de la salud mental en la entidad.
“Hay muchísimos casos. Creo que ocho de cada diez personas que vienen a consulta presentan algún grado de depresión o ansiedad. Y es algo que afecta a gente de niveles socioeconómicos altos y bajos, y de todas las edades. Aunque no es un problema propio de los adolescentes, creo que deberíamos enfocarnos en ellos para prevenir el desarrollo de estos problemas”, opina la psicóloga Jacqueline joya.
A nivel nacional, la disminución del presupuesto para el sector de salud mental en 2025 complica aún más la respuesta integral a este problema, justo cuando la demanda de atención emocional —incluida la ansiedad— tiende a aumentar, lo que convertirá a esto en uno de los principales retos a atender, en el estado y en el país, durante el 2026.

