El Río San Pedro, uno de los cauces más importantes para la zona metropolitana de Aguascalientes, enfrenta una problemática ambiental creciente debido a la presencia constante de descargas de aguas grises y negras a lo largo de su trayecto. Este afluente cruza la entidad de norte a sur y atraviesa principalmente los municipios de San Francisco de los Romo, Jesús María y Aguascalientes, además de pasar por zonas cercanas a Pabellón de Arteaga antes de unirse al Río Santiago en el estado de Jalisco. Su relevancia ecológica y urbana lo convierte en un elemento clave para el equilibrio ambiental de la región.
Entre los problemas más urgentes se encuentran las descargas de aguas grises —provenientes de duchas, lavabos y lavadoras— y de aguas negras o cloacales, generadas principalmente por los sanitarios y residuos humanos. Mientras que las aguas grises representan hasta el 80 por ciento de las aguas residuales de una vivienda y podrían reutilizarse con tratamientos simples, las aguas negras contienen desechos orgánicos, patógenos y otros contaminantes que requieren procesos estrictos de tratamiento antes de ser liberadas al ambiente. La presencia de estas descargas sin control ha provocado un deterioro significativo del cauce y del entorno que lo rodea.
El contacto con estas aguas representa además un riesgo importante para la salud de las personas que viven cerca del río o que se exponen a él. De acuerdo con especialistas, la presencia de bacterias como E. coli, así como virus y parásitos, puede provocar infecciones gastrointestinales, enfermedades de la piel, infecciones en heridas y molestias en ojos y garganta. Aunque las aguas negras son consideradas las más peligrosas por su contenido de residuos fecales, las aguas grises también pueden contener sustancias químicas derivadas de jabones y detergentes.
Ante esta situación, la organización de la sociedad civil Amigos del Río San Pedro A.C. ha denunciado que existe una falta de voluntad para sancionar a quienes contaminan el río. Asimismo, señala que las autoridades no cuentan con la capacidad suficiente para supervisar y evitar que continúen las descargas irregulares. El organismo advierte que, sin una estrategia integral de vigilancia, sanciones efectivas y tratamiento adecuado de aguas residuales, el deterioro del Río San Pedro seguirá avanzando, con consecuencias ambientales y sanitarias cada vez más graves para la región.
A pesar de las constantes denuncias ciudadanas y de los esfuerzos que distintos municipios han realizado para limpiar tramos del río y promover jornadas comunitarias de saneamiento, hasta el momento no existe un programa federal de saneamiento de gran alcance enfocado en la recuperación integral del Río San Pedro. Diversos actores sociales consideran que, sin una intervención estructural desde el ámbito federal que articule inversión, supervisión y tratamiento de aguas residuales, los esfuerzos locales seguirán siendo insuficientes frente a la magnitud del problema ambiental.