Opinión del 15/8/25
En el PAN de Aguascalientes ya arrancó, sin anunciarlo, la batalla interna: Teresa Jiménez y Leonardo Montañez defienden su hegemonía, mientras Toño Martín del Campo crece cada día.

El verdadero inicio de la contienda interna en el PAN de Aguascalientes
Ayer, en una rueda de prensa que oficialmente sirvió para anunciar la futura conmemoración de los 30 años del PAN en el poder, ocurrió algo mucho más significativo que un simple aviso de festejo: se encendió, de manera no oficial, el motor de la batalla interna que definirá el futuro de la gubernatura en Aguascalientes.
En los próximos meses, el verdadero campo de disputa no estará en el Congreso, la comentocracia del whatsapp, ni en la opinión pública, sino en las entrañas del blanquiazul. Dos fuerzas se miden con cautela pero con la certeza de que no hay espacio para la neutralidad: por un lado, el bloque encabezado por la gobernadora Teresa Jiménez y el alcalde capitalino Leonardo Montañez, que no han perdido una sola contienda interna desde su ascenso al poder; por el otro, Antonio Martín del Campo y los vestigios del orozquismo, un grupo que, pese a los reveses, cada día crece más en simpatizantes y estructura.
Lo que vimos ayer no fue solo un acto de agenda partidista, sino el banderazo pasivo-agresivo a una guerra fría que, conforme avance, soltará golpes cada vez más evidentes. El PAN sabe que su reto no es ganarle a la oposición —desarticulada y debilitada—, sino resolver sus fracturas internas sin desangrarse en el camino. La incógnita es si este anuncio será recordado como el preludio de un festejo… o como el inicio del fin de una era.