En un contexto donde la escasez hídrica se vuelve cada vez más evidente y severa, el Congreso del Estado de Aguascalientes dio un paso significativo para reformar la Ley de Agua local y alinear la política hídrica con prácticas sostenibles y educativas. Durante la Décima Tercera Sesión Ordinaria de la LXVI Legislatura, se aprobó un dictamen con propuestas para modificar varios artículos de la Ley de Agua del Estado, con el objetivo de fomentar la captación y el aprovechamiento de aguas pluviales en las escuelas públicas del Estado.
La reforma propone la instalación de sistemas que capturen agua de lluvia en escuelas de nivel básico, medio superior y superior en toda la entidad. Estos sistemas estarán orientados a aprovechar el agua pluvial para usos no potables, como el riego de áreas verdes, el funcionamiento de sanitarios y la limpieza de las instalaciones educativas, reduciendo así la dependencia del suministro convencional que ofrece MIAA, y el gasto del vital líquido en los pozos locales.
Esta iniciativa también contempla incorporar contenidos de educación ambiental en las materias de educación básica. Esto incluye temas como el ciclo del agua, el cambio climático y la gestión responsable del vital líquido. Esto con la intención de que los centros educativos no solo se beneficien de la captación de agua, sino que también funcionen como espacios formativos para fomentar la cultura del cuidado del agua desde la infancia temprana, una propuesta que ha sido bien vista por los docentes, como Laura Martínez, quién enseña en un jardín de niños del poniente de la ciudad: “Parece una excelente idea que desde el kinder se les enseñe a los niños a cuidar el agua, no solo con palabras, sino con acciones. Si ellos ven que el agua de lluvia se reutiliza para regar o para los baños, lo entienden mejor y lo replican en casa”, opina.
El proyecto detalla que la instalación de estos sistemas será obligatoria en nuevas construcciones educativas. Para los planteles existentes, se plantea una implementación progresiva conforme a un calendario que será establecido en el reglamento respectivo, tomando en cuenta la disponibilidad presupuestal y la viabilidad técnica de cada escuela.
El dictamen precisa que el Instituto del Agua del Estado tendrá la responsabilidad de diseñar, promover y supervisar la ejecución de los sistemas de captación, mientras que el Instituto de Infraestructura Física Educativa se encargará de la coordinación técnica y operativa con los planteles. Además, la Secretaría de Obras Públicas podrá intervenir únicamente con recursos autorizados previamente en el presupuesto estatal.
La reforma no surge en el vacío; Aguascalientes enfrenta desafíos importantes en materia de agua. El dictamen señala que gran parte del suministro hídrico en el estado proviene de acuíferos subterráneos, los cuales están siendo sobreexplotados. Esto, sumado a eventos climáticos variables y una menor disponibilidad de agua superficial, ha incrementado la presión sobre los recursos existentes.
En este sentido, la captación de agua pluvial es vista como una tecnología accesible, de bajo costo y alto impacto para aliviar el estrés hídrico. Su implementación en escuelas promete beneficios directos —incluyendo la reducción del consumo de agua subterránea— y efectos indirectos al sensibilizar a las comunidades educativas sobre la importancia del recurso.
Experiencias similares en otros estados de México muestran resultados alentadores. Por ejemplo, en la Ciudad de México, la instalación de sistemas de captación de agua de lluvia en escuelas ha permitido almacenar cientos de millones de litros anuales, empleados en servicios como riego y limpieza, además de contribuir a la mitigación de encharcamientos durante temporadas de lluvia.
Con la aprobación de este dictamen y su eventual publicación en el Periódico Oficial del Estado, Aguascalientes podría consolidar un modelo que combina soluciones técnicas con educación ambiental. Al convertir a las escuelas en centros de demostración y aprendizaje, la iniciativa apunta no solo a gestionar mejor el agua, sino también a cultivar una conciencia colectiva sobre su uso responsable, algo fundamental en tiempos de cambio climático y de escasez de agua.

