Frustra asalto y asegura a la agresora en Villas
Policías municipales detienen a una mujer que, con una botella rota, amenazó y robó un celular en Villas de Nuestra Señora de la Asunción

La tarde caía sobre el fraccionamiento Villas de Nuestra Señora de la Asunción cuando recibimos el reporte: una mujer había sido despojada de sus pertenencias bajo amenaza. Sin perder tiempo, encendimos las sirenas y nos dirigimos al punto señalado. La alerta indicaba que la agresora aún estaba en la zona, lo que nos hizo apresurar el paso.
Al llegar a la intersección de Avenida Gerónimo de la Cueva y Avenida Siglo XXI, divisamos a una mujer que coincidía con la descripción proporcionada. Sus movimientos eran erráticos, como si estuviera buscando una vía de escape. Nos acercamos con precaución, mientras la víctima, visiblemente alterada, nos señalaba a la sospechosa con el temor aún reflejado en su rostro.
—¡Ahí está! ¡Ella fue la que me amenazó! —exclamó con voz entrecortada.
Tomando el control de la situación, le pedimos a la mujer que se detuviera. Su reacción fue inmediata: intentó caminar apresuradamente en dirección opuesta, pero la rodeamos con una formación estratégica. En su mano derecha aún sostenía la boquilla de una botella de cristal rota, el arma improvisada con la que había intimidado a la víctima momentos antes.
—Tranquila, baja las manos —le ordenamos con voz firme.
Por un instante pareció dudar, pero al verse rodeada, cedió. Le retiramos con cuidado el objeto punzocortante y procedimos a la revisión. En uno de sus bolsillos encontramos el teléfono celular robado. No hubo más que decir: estaba detenida.
—Se te informa que tienes derecho a guardar silencio, cualquier cosa que digas puede ser usada en tu contra… —inicié con la lectura de sus derechos mientras la asegurábamos con las esposas.
La víctima observaba en silencio, aún asimilando lo sucedido. Tratamos de calmarla, asegurándole que su caso sería atendido conforme a derecho. Acto seguido, trasladamos a Georgina “N” de 30 años de edad ante el Agente del Ministerio Público en turno de la Fiscalía General del Estado de Aguascalientes, donde se determinaría su situación jurídica.
Mientras conducíamos rumbo a la fiscalía, la detenida murmuraba palabras ininteligibles. Su mirada reflejaba una mezcla de enojo y resignación. Otro día, otro caso resuelto. Sin embargo, para la víctima, este momento quedaría marcado en su memoria. Y para nosotros, un recordatorio más de que en las calles, la seguridad es una batalla constante.
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-Historia de ficción basada en un hecho real con elementos y personajes ficticios-