Falta todavía concretar mucho de trabajo político, alianzas que se tejerán y destejerán, traiciones y encuestas que subirán y bajarán como termómetro de temporada. Pero antes de entrar al terreno de las especulaciones —el que más abunda en estas fechas— vale la pena detenerse en algo mucho menos glamoroso que un mitin, informe de gobierno o una entrevista de banqueta: los números fríos que el propio Instituto Nacional Electoral pone a disposición de cualquiera que quiera consultarlos.
No hablo de encuestas de intención de voto, que ya sabemos cambian con el viento. Hablo del padrón de personas afiliadas a los partidos políticos, esa base de ciudadanos que decidió, libre y voluntariamente, poner su nombre y sus datos personales detrás de una sigla. No es el elector ocasional que sale a votar cada tres años; es, en el sentido más literal, la militancia dura de cada instituto político.
De acuerdo con la información pública del INE correspondiente al corte de 2023 —insisto en la fecha, porque han pasado dos años y medio y es más que probable que estas cifras ya se hayan movido—, el padrón de afiliados en Aguascalientes se distribuía así:

- Morena: 13,458
- PAN: 12,493
- PRI: 8,164
- PVEM: 7,149
- PRD: 4,930
- MC: 4,372
- PT: 1,918
Para poner esto en contexto: la lista nominal de Aguascalientes ronda 1,147,344 electores, dentro de una lista nominal nacional de poco más de 100 millones. Es decir, hablamos de un estado que representa apenas una fracción del padrón nacional, pero cuyo comportamiento político suele analizarse con lupa por su tradición de alternancia y por el peso simbólico que tiene como bastión histórico del panismo.

Aquí está lo que llama la atención: en un estado donde el discurso predominante —y hasta cierto punto la percepción ciudadana— ha sido que Morena y su tetratransformismo no logran arraigar del todo, el padrón de afiliados cuenta otra historia. Morena aparece, según estos datos, como la primera fuerza en número de militantes registrados, superando al PAN por casi mil afiliados.
Esto no significa, de ninguna manera, que Morena tenga la elección de 2027 resuelta. Ser el partido con más afiliados no es lo mismo que ganar una elección: la militancia formal es apenas una fracción minúscula del electorado total (en conjunto, todos los partidos sumados no llegan ni al 5% de la lista nominal estatal), y en Aguascalientes hay sobrada evidencia histórica de que el voto duro partidista no siempre se traduce en triunfos electorales. El PAN, sin ir más lejos, ha gobernado la capital y el estado en múltiples ocasiones apoyándose más en el voto ciudadano no afiliado que en su padrón militante.
Pero descartar el dato por incómodo sería igual de irresponsable que sobredimensionarlo. Los afiliados representan, cuando menos, una estructura de movilización: son las personas que ya cruzaron la barrera de la desconfianza institucional para inscribirse formalmente, y suelen ser también la base de operadores, representantes de casilla y estructura territorial el día de la elección. Un partido con más afiliados tiene, en teoría, más manos para tocar puertas.
Si estos números —con todas las reservas de que corresponden a 2023 y de que el paisaje puede haber cambiado— reflejan siquiera una tendencia, la pregunta que debería hacerse el PAN en Aguascalientes no es si Morena “de plano no tiene futuro” en el estado, sino si puede seguir apostando su suerte electoral casi por completo a la ciudadanía no afiliada que históricamente ha salido a votar en su favor. Confiar en que el elector independiente hidrocálido seguirá inclinándose de la misma manera, sin fortalecer también la estructura propia, puede ser una apuesta más riesgosa de lo que el discurso triunfalista de cualquier militancia panista quisiera admitir.
Conviene cerrar con la misma cautela con la que se abrió este ejercicio: esto es una fotografía parcial, tomada con datos de hace dos años y medio, de una sola variable entre decenas que definirán 2027. No sustituye encuestas, no sustituye el trabajo territorial, y mucho menos sustituye el resultado en las urnas. Pero en un estado donde suele repetirse que “Morena no tiene piso” en Aguascalientes, quizá valga la pena mirar los datos oficiales antes de dar por sentado cualquier escenario. La sucesión de 2027 aún no se escribe, pero los números, con toda su frialdad, ya están dejando pistas.
Al tiempo… y a su opinión
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