La artesana María Teresa Guerrero mantiene viva una de las expresiones textiles más representativas de Aguascalientes: el deshilado. Originaria de Calvillo y actualmente residente en Rincón de Romos, aprendió esta técnica desde la infancia al observar a su madre trabajar junto a otras mujeres de la comunidad. A los siete años comenzó a practicar el deshilado y, con el paso del tiempo, transformó ese aprendizaje en un oficio que hoy representa una parte esencial de su vida.
Con paciencia y precisión, María Teresa dedica entre dos y tres meses a la elaboración de una pieza, mientras que prendas más complejas, como los rebozos, pueden requerir hasta cinco meses de trabajo. Para la artesana, cada creación refleja el esfuerzo, la dedicación y el legado de generaciones que han conservado esta tradición. Además, considera que el mayor reconocimiento es que las personas valoren el trabajo artesanal realizado completamente a mano.
La artesana hizo un llamado a la población para consumir productos elaborados en Aguascalientes y reconocer el tiempo y la dedicación que hay detrás de cada prenda. Asimismo, agradeció el respaldo que la gobernadora Tere Jiménez ha brindado a la promoción del deshilado en el estado e invitó a las nuevas generaciones a conocer, aprender y preservar esta técnica artesanal que forma parte del patrimonio cultural de Aguascalientes.

