San Marcos: El búnker detrás de la fiesta

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Aguascalientes se prepara para su metamorfosis anual. La Feria Nacional de San Marcos (FNSM) no es solo una verbena; es un ecosistema de 93 hectáreas que respira alcohol, tambora y dinero, mucho dinero. Para que nueve millones de personas puedan bailar al unísono, el estado se convierte en una verdadera fortaleza.

El despliegue de seguridad —unos 3 mil elementos entre soldados, guardias nacionales y policías, municipales, ministeriales…— no es opcional: son el muro de contención que separa la feria de vecinos menos afortunados como Zacatecas o Jalisco.

José Ángel González Serna, presidente del Patronato, presumió más de 90 cámaras de última generación y centros de mando distribuidos por el perímetro ferial, “garantizando la feria más segura del país en el estado más seguro del país”. ¿Será?

La cúpula de seguridad local oficializó esta semana el plan operativo para la edición 2026. Bajo el mando de Antonio Martínez Romo, titular de la Secretaría de Seguridad Pública del Estado, la Guardia Nacional, el Ejército, la Fiscalía y la policía municipal. También se suman la Cruz Roja, el ISSEA y Protección Civil; porque, entre tanta euforia, alguien tiene que atender al que se desmaya en la tambora.

El menú incluye 14 filtros de revisión con detectores de metales en los accesos y patrullajes aéreos constantes de los helicópteros Fuerza Uno y Halcón Uno. El esquema “Blindaje Aguascalientes” promete que no habrá vacíos en el resto del estado ni en las carreteras, incluso con el anuncio de jornadas laborales ampliadas para el personal operativo durante los 23 días de verbena.

Pero el operativo no solo espanta carteristas. Las “Puertas de Seguridad” vigilarán entradas y salidas para que el turista pueda respirar tranquilo al cruzar la frontera estatal. Aunque, ojo: mientras el robo de autos baja, el fraude bancario y la extorsión suelen repuntar en abril. El narcomenudeo, admiten las autoridades, sigue siendo la mancha que no se borra. La feria es mercado de sustancias y las metanfetaminas son el invitado incómodo en la fiesta de toros y gallos.

La fiscalía, con Manuel Alonso García al frente, advierte: cero tolerancia. No se permitirá el ingreso de escoltas armados, habrá escrutinio de aeropuerto y hasta cruce de datos con agencias internacionales para detectar perfiles de riesgo, tras encuentros recientes con funcionarios del FBI.

“Vamos a ver, mijito”, decía mi abuelita. La Feria de San Marcos 2026 será, otra vez, un despliegue imponente y a ratos estorboso. El mal necesario que permite que la única preocupación del feriante sea pasear con su tarro y gritar: ¡Viva Aguascalientes, que su feria es un primor!

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