Tráfico incrementará hasta un 60% en temporada decembrina

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Con la llegada de diciembre, la ciudad de Aguascalientes se enfrenta nuevamente a su prueba vial más compleja del año. La Dirección de Tránsito y Movilidad municipal prevé que durante este mes el flujo vehicular aumente entre un 40 y un 60 por ciento en las zonas más concurridas, especialmente en el Centro Histórico, los corredores comerciales y las áreas donde se instalan los tradicionales tianguis navideños.

José Luis Rodríguez Montoya, titular de la dependencia, adelantó que ya se desplegó un operativo especial para atender la saturación prevista. El plan contempla un reforzamiento total del personal en calle, dispositivos focalizados en puntos estratégicos y vigilancia permanente en zonas donde históricamente el tránsito se vuelve crítico durante la temporada decembrina. “Todo el personal estará presente para tener la mayor capacidad operativa posible”, aseguró el funcionario, al advertir que la ciudad entra en su periodo más pesado en términos de movilidad.

El incremento del tráfico durante diciembre no es casual. Aguascalientes combina una fuerte cultura del automóvil —reflejada en la proporción elevada de habitantes que usan vehículo particular como su principal medio de transporte— con una oferta comercial creciente y una concentración masiva de actividades sociales, culturales y familiares al cierre del año. Las compras navideñas, las posadas, la instalación de tianguis, la llegada de visitantes y el mayor uso nocturno del Centro generan un cóctel que multiplica los desplazamientos y presiona la infraestructura vial.

Aunque la ciudad cuenta con ciclovías y un sistema de transporte público que moviliza a miles de usuarios, la demanda decembrina supera su capacidad en muchas zonas, empujando a más ciudadanos a optar por el vehículo particular.

Ante el escenario de saturación, el municipio implementará una medida temporal que busca aliviar la falta de espacios disponibles: habilitar el estacionamiento sobre línea amarilla en varias calles del primer cuadro de la ciudad. Vialidades como Hidalgo, Insurgentes, Nieto y Matamoros podrán usarse momentáneamente para aparcar, siempre que no se invadan esquinas, cocheras, banquetas o áreas destinadas a personas con discapacidad, carga y descarga o paradas de autobús. Rodríguez Montoya insistió en que se trata de un recurso excepcional y regulado, destinado a reducir las vueltas innecesarias que los conductores realizan al buscar estacionamiento, uno de los factores que más congestionan el tráfico céntrico.

La temporada también vendrá acompañada de operativos de alcoholimetría que continuarán activos sin interrupciones. La estrategia responde al aumento paralelo de accidentes viales que suele registrarse durante estas fechas. A principios de año, datos locales revelaron que los incidentes de tránsito aumentaron alrededor de un 25% en enero respecto a diciembre previo, lo que sugiere una correlación directa entre mayor actividad nocturna, estrés vial y conducción bajo efectos del alcohol. Autoridades municipales pretenden prevenir que esta tendencia se repita, reforzando controles y vigilancia para reducir riesgos tanto para automovilistas como para peatones.

Sin embargo, más allá de los operativos, el reto que enfrenta Aguascalientes en diciembre evidencia problemas estructurales de movilidad. La ciudad ha crecido en número de autos, en centros comerciales y en población sin que la infraestructura vial y de transporte alterno se haya expandido al mismo ritmo. La temporada decembrina no hace más que amplificar esta realidad: banquetas rebasadas por peatones, calles estrechas llenas de vehículos, transporte público saturado y usuarios vulnerables —como personas mayores o con movilidad reducida— obligados a moverse en entornos más riesgosos. Los comerciantes celebran el aumento de visitantes, pero los vecinos suelen resentir el ruido, el caos vial y la ocupación temporal de espacios.

Para los ciudadanos, la experiencia decembrina en las calles puede traducirse en trayectos más largos, estrés, demoras en horarios laborales y mayor exposición a incidentes viales. Para las autoridades, significa operar al límite durante varias semanas. Y para la ciudad, es un recordatorio de la urgencia de construir un sistema de movilidad más equilibrado, donde los medios alternativos tengan un papel más fuerte y donde la infraestructura responda a un crecimiento urbano que no se detiene.